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Cómo detecta el georradar objetos y vacíos dentro del hormigón

Lo que aprenderá: por qué el georradar GPR puede inspeccionar el interior de una losa o muro de hormigón sin perforar, qué determina si un objeto es detectable o no, y cuándo el método tiene restricciones reales.

El principio: el hormigón no es opaco para el radar

El hormigón absorbe luz visible de forma total: no se puede ver a través de él. Pero las ondas de radio de alta frecuencia que emite un georradar se propagan a través del hormigón como si fuera un medio semitransparente. Parte de la energía avanza, y parte se refleja cada vez que la onda encuentra un material con propiedades eléctricas distintas.

Esa diferencia en propiedades eléctricas es lo que hace al objeto detectable. No su tamaño, no su dureza: su contraste eléctrico respecto al hormigón que lo rodea. El resultado de esa inspección se registra en un radargrama: la representación gráfica de las reflexiones captadas durante el barrido.

Qué es el contraste dieléctrico y por qué lo determina todo

Cada material tiene una permitividad dieléctrica: una medida de cómo responde ante un campo eléctrico. El hormigón tiene una permitividad relativa que varía entre 6 y 11 según su dosificación y estado de humedad. El acero, por su alta conductividad, actúa como un reflector casi total para la onda de radar. El PVC tiene una permitividad de alrededor de 3, más baja que la del hormigón. El aire, dentro de un vacío, tiene permitividad 1.

Cuando la onda del georradar llega a la interfaz entre dos materiales de permitividad distinta, una parte se refleja y vuelve a la antena receptora. A mayor diferencia entre las permitividades, mayor es la energía reflejada y más clara es la señal detectada. A menor diferencia, la reflexión es más tenue y la detección más exigente.

Eso explica por qué el acero se detecta con mucha facilidad dentro del hormigón, mientras que objetos de madera, PVC o polietileno, que tienen propiedades más cercanas al hormigón, generan señales más débiles y requieren mayor cuidado en el procesado.

Qué puede detectar el georradar dentro del hormigón

Los objetos habituales en estructuras de hormigón se dividen en dos grupos según su contraste dieléctrico.

Contraste alto (detección directa): barras de acero de refuerzo, mallas electrosoldadas, perfiles metálicos embebidos, y ductos con agua o fluido conductor. El acero genera hipérbolas de difracción muy bien definidas en el radargrama. La posición y profundidad de la armadura se puede determinar con buena precisión.

Contraste medio-bajo (detección con procesado): tuberías de PVC, piezas de madera, bloques huecos de ladrillo, cambios de dosificación de hormigón, juntas de construcción entre vaciados distintos, y vacíos o coqueras. Estos objetos son detectables pero requieren antenas de mayor frecuencia, adquisición cuidadosa y aplicación de filtros de ganancia en el procesado para que la señal sea legible.

Los vacíos, como fisuras o coqueras internas, se detectan porque el aire tiene permitividad 1, lo que genera un contraste claro con el hormigón circundante. La polaridad de la señal reflejada cambia, lo que en el radargrama aparece como una inversión visible del patrón de amplitud.

Qué antena se usa y por qué importa la frecuencia

En subsuelo, las antenas más comunes van de 100 a 500 MHz. En hormigón, la frecuencia sube: el rango habitual está entre 600 MHz y 2.3 GHz. La razón está en la resolución vertical: para distinguir objetos pequeños dentro de una losa de 15 o 20 cm de espesor, la longitud de onda del pulso tiene que ser lo suficientemente corta. Una antena de 600 MHz en hormigón tiene una longitud de onda de alrededor de 5 cm. Una de 2.3 GHz la reduce a menos de 2 cm.

La contrapartida es la profundidad. A mayor frecuencia, mayor resolución, pero la señal se atenúa antes. En hormigón normal, una antena de 600 MHz puede penetrar entre 30 y 50 cm. En hormigón húmedo o contaminado, esa profundidad puede reducirse de forma significativa. Para losas estándar de edificios, el alcance es suficiente. Para muros gruesos o fundaciones, se evalúa caso a caso.

Para entender con más detalle cómo la elección de antena afecta el resultado, el artículo sobre cómo influye la frecuencia de una antena GPR en los resultados desarrolla ese punto en profundidad.

Cuándo el método tiene limitaciones en hormigón

La principal restricción ocurre cuando hay doble malla de refuerzo con separación estrecha entre barras. El acero actúa como un reflector casi total para la onda de radar: la primera malla devuelve la mayor parte de la energía, y lo que queda para penetrar más allá es insuficiente para detectar con claridad objetos ubicados detrás. En esas condiciones, el georradar puede identificar la primera malla con buena precisión, pero la información del interior es incompleta o no interpretable.

Una segunda limitación es la resolución lateral. Dos objetos muy próximos entre sí, por ejemplo dos barras de acero separadas menos de 3 o 4 cm, pueden aparecer como un solo reflector en la imagen. El método no logra distinguirlos como entidades separadas.

Una tercera consideración es el estado del hormigón. Hormigón muy húmedo, con alta porosidad o con presencia de sales tiene mayor conductividad, lo que aumenta la atenuación de la señal y reduce la profundidad efectiva de penetración. Ese es el mismo principio que hace difícil usar el GPR en ciertos suelos: el material conductor absorbe la energía antes de que llegue al objetivo.

Aplicaciones en obras de edificación

En obras civiles y edificación, el georradar en hormigón reduce el riesgo de intervenciones ciegas: cortes de losa que podrían seccionar armadura o servicios embebidos, perforaciones en muros con ductos internos no documentados, demoliciones parciales donde se desconoce la distribución real del refuerzo.

Hemos aplicado esta técnica en intervenciones en edificios de Santiago: Clínica Bupa, Edificio El Golf 280 y proyectos residenciales en Las Condes (2025). En esos proyectos, el objetivo fue localizar la armadura y los servicios embebidos en losas antes de ejecutar cortes o perforaciones. El levantamiento con georradar reemplazó la necesidad de calas destructivas para confirmar la posición del refuerzo.

El mismo principio se aplica al control de calidad en muros de mampostería reforzada: verificar que las celdas que debían recibir relleno de mortero efectivamente lo recibieron, y que el refuerzo vertical está confinado en toda su altura.

Para seguir aprendiendo

Profundice en los fundamentos

Lea cómo influye la frecuencia de una antena GPR en los resultados para entender por qué se usan antenas distintas en hormigón y en subsuelo. El artículo sobre qué puede decirnos una señal GPR además de una imagen explica qué información cuantitativa lleva la señal más allá de la imagen visual. El glosario GPR define los términos técnicos usados en este artículo. Para evaluar si el GPR es el método adecuado para su proyecto, use la calculadora de viabilidad GPR.

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