Caso real · Construcción
Localización de servicios subterráneos con GPR de doble frecuencia y localizador electromagnético en el edificio de embarque y zonas de calle del Aeropuerto Internacional Chacalluta, para Sacyr, 2020.
Contexto
El Aeropuerto Internacional Chacalluta en Arica es una instalación en operación continua. Cuando Sacyr inició obras de remodelación en el edificio de embarque y zonas de calle adyacentes, el subsuelo de esas áreas concentraba servicios de distintas redes: ductos de instalaciones aeroportuarias, cañerías, cables energizados y estructuras de fundación previas, muchas de ellas sin documentación precisa o con planos desactualizados.
Intervenir ese subsuelo con maquinaria pesada sin información previa representaba un riesgo real de corte de servicios críticos para la operación del aeropuerto. Sacyr contrató a Geo Radar Chile para prospectar el área antes del inicio de las excavaciones y entregar un mapa de anomalías subterráneas georreferenciado que guiara el protocolo de obra.
Método
La prospección utilizó dos tecnologías de forma complementaria sobre cada grilla de prospección levantada en el área:
Se operó con antenas de 250 MHz y 700 MHz simultáneamente. La antena de 250 MHz permite mayor penetración para detectar elementos más profundos; la de 700 MHz entrega mayor resolución de detalle en los primeros metros. La combinación reduce las posibilidades de omitir objetos que solo son visibles en una de las dos frecuencias.
El LEM detecta campos electromagnéticos generados por conductores energizados o cañerías con protección catódica. Permite distinguir servicios metálicos activos de otras anomalías identificadas en el radargrama, cruzando dos fuentes de información independientes antes de emitir cualquier conclusión.
Todos los datos se georreferenciaron mediante sistemas GNSS, lo que permitió cubrir el área del edificio de embarque y zonas de calle con posición conocida en cada perfil, y entregar los planos resultantes en un sistema de coordenadas compatible con los planos de obra de Sacyr.
Qué encontramos
El análisis de los radargramas permitió clasificar las condiciones del subsuelo en tres categorías, cada una con implicancias distintas para el protocolo de excavación:
Hallazgo relevante para la planificación de obra: no se encontraron elementos con continuidad bajo el primer metro de profundidad en la mayor parte del área. Este resultado combina dos causas posibles: ausencia real de objetos, o atenuación de la señal por conductividad del suelo. Ambas se documentaron explícitamente en los planos entregados para que el contratista lo considerara en su gestión de riesgo.
Decisión que permitió tomar el estudio
Con el mapa de anomalías georreferenciado entregado en diciembre de 2020 (Rev. B), Sacyr pudo establecer un protocolo de excavación diferenciado según el tipo de condición subterránea de cada zona:
Mantener un margen de seguridad de 20 a 30 cm respecto a la posición informada de cada anomalía con continuidad, considerando el diámetro potencial de las tuberías.
Ejecutar calicatas de 1 m × 0,5 m o sondeos manuales antes de introducir maquinaria pesada en zonas con anomalías continuas o tipo enjambre.
Priorizar el inicio de excavaciones en los sectores sin anomalías registradas dentro del perímetro prospectado, para avanzar obra mientras se gestionaban las zonas de mayor riesgo.
Reservar la opción de un nuevo estudio con grillas ortogonales densas para las zonas donde se requiriera precisión tridimensional adicional en etapas posteriores.
¿Qué aprendimos?
Para entender las condiciones de suelo que limitan la penetración del GPR en proyectos similares, lea el artículo Qué hace que un suelo sea difícil para el GPR en la biblioteca técnica.
Conversemos sobre el alcance antes de que decida cómo excavar.
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